viernes, 12 de febrero de 2010

Ehh...mmm...buenooo...

Una vez más del programa Alguna pregunta més? os traigo este vídeo que no tiene desperdicio. Y es que el pobre chaval sólo quería un porrito para poder hacer el reportaje más alegre.







jueves, 11 de febrero de 2010

Por fin comenzó la sexta temporada de Perdidos

Ya comenzó la sexta y última temporada de Perdidos. Seguros que es algo que ya todos sabéis e incluso la mayoría ya habéis visto el tercer capítulo, cosa que yo aún no he podido hacer (grr!). Pero la finalidad de esta entrada es que el otro día, ojeando el diario El Mundo me encontré con una viñeta de Ricardo, que hace referencia a este esperado estreno y a la - desgraciadamente - realidad política actual en nuestra nación.







domingo, 7 de febrero de 2010

¿Dónde están los zapatos?

No quiero ser dramático. Me niego a utilizar el sentimentalismo y la demagogia barata como simples excusas. “El periodismo ha muerto”. Es una frase que está de moda. Dicen los que afirman esta nada sutil sentencia que Internet tiene la culpa. Aseguran que la prensa escrita perdió por el camino su finalidad, la inmediatez (ejem), pues para cuando hayas conseguido acomodarte en el sofá con tu café recién hecho y tus dedos se dirijan sin remedio hacia el periódico matinal que acabas de comprar, descubrirás para tu pesar que la inmensa mayoría de las noticias ya las conocías.


No es mi intención centrar este artículo en algo que ni siquiera creo que exista. Es otro tema que quizá me decida a abordar con un mayor lapso de tiempo y ganas. Baste con dar dos pequeñas pinceladas para que se vea por donde circula mi humilde opinión:


Por favor, no seamos cortos de miras. Esta supuesta crisis del periodismo ya la hemos vivido. Fue en la década de los 60 en los Estados Unidos. La televisión y la radio ya causaron el pánico tal y como ahora lo está haciendo Internet pues su inmediatez informativa era también superior a la de los periódicos. Menos mal que mentes ilustres como Wolfe, Capote o el mismo García Márquez se encargaron de dar luz al tema con eso que hoy conocemos con el apelativo de “Nuevo Periodismo”. Sí creo que el mundo de la prensa escrita va a ser modificado, pero de ahí a hablar de fin de una profesión va un trecho. Exclusiva contra calidad. Sería una buena frase para terminar de zanjar mi opinión sobre un tema que como antes indicaba, no es el que quiero comentar aunque sí guarde una estrecha relación.


El tema de este artículo sí que tiene que ver con una defunción. Pero no la que algunos visionarios han pretendido atribuir a la profesión, sino por los supuestos profesionales. Profesionales de la información son llamados. Periodistas es como más comúnmente se les conoce. “Niños de papá” es el calificativo con el que ha preferido referirse a ellos Jacobo García, periodista de El Mundo que así titulaba un excelente artículo: “¿Periodistas o niños de papá?”


El texto en cuestión trata de los periodistas que han llegado a Haití para cubrir la terrible desgracia que recientemente ha asolado al país africano. Y he de reconocer que me he deprimido un poco. El perfil de profesional de la información que se nos presenta es cuanto menos desolador. ¿Llegar a un país totalmente destruido por un terremoto con maleta de ruedas para guardar todas tus lujosas ropas? ¿Romper a llorar nada más aterrizar por verte rodeada de negros? ¿Pedir ayuda al Ministerio de Asuntos Exteriores porque no hay comida ni lugar para dormir? Por Dios. Esto no es lo que yo quiero ser. No es para lo que estoy estudiando desde luego. Mis valores periodísticos han venido de la mano de Pérez-Reverte y en mayor medida de Kapuscinski. Alguien que no dejó de viajar, de introducirse en territorios hostiles, de acercarse al otro igualándose en condiciones, adoptando sus costumbres y rutinas. Si había que introducirse en un grupo de mendigos, él era un mendigo junto a ellos, durmiendo abrazado por el frío de la noche y comiendo lo que se pudiera. Alguien que, en definitiva, sabía que el tesoro más preciado de un periodista es un par de zapatos.


Dejo unas pocas frases de Arturo Pérez-Reverte sacadas del mismo artículo que hablan por sí solas y concuerdan totalmente con mi pensamiento:


Hace treinta y dos años desaparecí en la frontera entre Sudán y Etiopía. En realidad fueron mi redactor jefe, Paco Cercadillo, y mis compañeros del diario 'Pueblo' los que me dieron como tal; pues yo sabía perfectamente dónde estaba: con la guerrilla eritrea.

Si vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.

Donde lo que hay es hambre, fusiles AK-47 oxidados pero que disparan, y televisión por satélite que cría una enorme mala leche al mostrar el escaparate inalcanzable del estúpido Occidente. Atizando el rencor, justificadísimo, de quienes antes eran más ingenuos y ahora tienen la certeza desesperada de saberse lejos de todo esto.

Y claro. Cuando el pavo de la cámara de vídeo y la sonrisa bobalicona se deja caer por allí, a veces lo destripan, lo secuestran o le rompen el ojete. Lo normal de toda la vida, pero ahora con teléfono móvil e Internet. Y aquí la gente, indignada, dice qué falta de consideración y qué salvajes. Encima que mi Vanessa iba a ayudar, a conocer su cultura y a dejar divisas. Y sin comprender nada, invocando allí nuestro código occidental de absurdos derechos a la propiedad privada, la libertad y la vida, exigimos responsabilidades a Bin Laden y gestiones diplomáticas a Moratinos. Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados. Donde, además, las guerras matan, los aviones se caen, los barcos se hunden, los volcanes revientan, los leones comen carne, y cada Titanic, por barato e insumergible que lo venda la agencia de viajes, tiene su iceberg particular esperando en la proa."



Es una pena que este sea el tipo de periodista que hoy en día existe. Muchas veces leyendo estas cosas o viendo programas en televisión de dudosa calidad periodística me pregunto por qué estoy estudiando esta carrera. Si Kapuscinski murió y ahora lo que se lleva es Belén Esteban no se qué hago aquí.


Tantos congresos y mesas redondas que se hacen últimamente acerca de la muerte del periodismo por supuestos profesionales que no llevan a ninguna parte. Miren su propio ombligo. Vean que están haciendo y qué tipo de futuros periodistas están dispuestos a formar. Y nunca olviden cual fue el objetivo de esta profesión. Informar y llegar a conocer al Otro. Entiendo que la audiencia y la fama es importante pues al fin y al cabo es un negocio y de algo ha de vivir. Pero no vosotros. Dejad a los dirigentes que se hagan cargo de ello y manipulen todo lo que les venga en gana. Vosotros sois periodistas. Coged los zapatos y echar a andar.

jueves, 21 de enero de 2010

La inteligencia está sobrevalorada

Voy a añadir un vídeo más. Tanto el que acabo de poner como éste fácilmente podrían incluirse en el género del humor. Sin embargo a mí me preocupan. Me dan pena, en serio. Si no fuera por el excelente montaje que realizan en APM ni me reiría. ¿En serio existe gente así? Y si la respuesta es afirmativa - como todo parece indicar - , ¿por qué ponerse en evidencia? ¿por qué acudir a un programa de televisión si vas a ser humillado?.




Dijo alguien que no carecía ni de inteligencia ni de humor precisamente, que "mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar cualquier tipo de duda".

"Impresionante" intervención policial

Situación: En un programa de Castilla-La Mancha Televisión del estilo España Directo se está realizando un reportaje sobre robos en casas. Los dos policías que acompañan a la periodista reciben por radio un aviso de que ha saltado una alarma en uno de los chalets de la zona. A partir de ese instante empieza el despropósito con mayúsculas.


Permitir la entrada de la periodista y el cámara y el rico lenguaje con el que nos alumbran estos dos Robocop´s del siglo XXI ("Entrar al exterior") son unos mínimos ejemplos de cosas mal hechas en tan corto espacio de tiempo.

Pero como estas cosas suele ser mejor verlas que te las relaten os dejo con el vídeo y con una última frase: "¿Tiene alguna documentación que lo acredite?".




Conclusión: Confío en que sea un montaje realizado para atraer audiencia. Últimamente está muy de moda el conseguir audiencia levantando polémica (como se pudo constatar con la entrada anterior). Quizá han descubierto que otro modo de pegar a la gente al televisor es con la auto-humillación. No es mala idea, no.



viernes, 15 de enero de 2010

Del regreso, el periodismo y la ética

Me decido a retomar el blog 8 meses después de haberlo dejado. Entre unas cosas y otras la verdad es que he estado bastante liado. Primero tuve la convocatoria de exámenes de junio, donde la cosa salió regular, en verano estuve enfrascado en un curso que la universidad ofrecía y posteriormente preparando la convocatoria de septiembre, donde la cosa salió un poco mejor, pero aún me quedaron dos asignaturas en el tintero, asignaturas que he podido quitarme de encima de una vez por todas (historia sobre todo) muy recientemente, en la convocatoria de diciembre.


Por otra parte este curso comenzó de una manera mucho más vertiginosa de lo normal. Trabajos cada semana, grupos de prácticas constantemente y en definitiva, mucho estrés. Eso así quedaría muy bonito. La realidad quizá sea que como este curso sí que acudo asiduamente a clase, pues es lo que toca.


Así que después de tanto examen, tanto trabajo, y tanto lío me decido a retomar el blog. Y entendido lo hasta aquí expuesto, ¿qué mejor momento para volver a escribir aquí?. Justo cuando está a punto de comenzar la convocatoria de exámenes de febrero. Ole mis cojones.


Desconozco si durante este tiempo habré aprendido un poco del oficio del periodista. Pero sí que he aprendido algo. Lo que no debe ser un periodista. Parece que últimamente la palabra ética está muy devaluada. No hay más que ver que el ex presidente del Gobierno, José María Aznar está impartiendo un curso de Ética en la Universidad Católica de Murcia (UCAM).


La palabra periodismo debería estar estrechamente ligada a la ética. En cambio no suele ser así. El canal Intereconomia es un claro ejemplo de ello, sin ir más lejos. Pero en esta ocasión creo que han ido un poco más allá. Ya saben que en los programas de ahora está muy de moda los concursos a través de sms. El presentador del programa realiza una pregunta y el espectador debe enviar la respuesta con un mensaje del móvil para optar al premio.


En el Elefante Azul, programa del mencionado canal y ejemplo obvio de lo que no debe de ser el periodismo, el otro día se les ocurrió hacer un concurso de estos, con la salvedad de que quizá el tema escogido no era el más idóneo. Como curiosidad os diré que el primer día del Rally Dakar (que lo mismo podría llamarse Rally Orihuela, porque por Dakar ya no pasa) un coche atropelló a una chica de 28 años que desgraciadamente falleció. Ahora os dejo con un video del recién estrenado Periodistas Fútbol Club de la Sexta donde se muestra lo que pasó. Está justo en el minuto donde dan paso al video de Intereconomia.



http://www.youtube.com/watch?v=5iPdsBl-pmw#t=2m38s

sábado, 16 de mayo de 2009

Intolerancia Necia

El pasado miércoles se disputaba la final de la Copa del Rey de fútbol entre el Athletic Club de Bilbao y el Fútbol Club Barcelona. Justo antes de comenzar el partido los equipos tienen que formar mientras suena el himno nacional. Conociendo la mentalidad nacionalista de las dos aficiones muchos suponíamos lo que iba a pasar en ese preciso instante. Y así fue. La pitada al himno por parte de las aficiones fue apoteósica.


No es mi intención en ningún momento entrar a juzgar si están bien o mal los pensamientos independentistas. Allá cada uno con sus ideales. Por ello mismo no mencionaré lo obvio que resulta que si no te sientes conforme con una competición deportiva española, simplemente, no la juegues o lo patético y vergonzoso de la retransmisión de Televisión Española, censurando todo aquello que pudiera generar polémica, pareciendo más que se estaba visualizando el No-Do que la televisión pública. No, no me apetece hablar de temas políticos. Donde me quiero centrar es en una de esas cualidades que los humanos, como especie idiota, tenemos en nuestro haber. La intolerancia.


Partimos de la base de que vascos y catalanes quieren ser escuchados en sus plegarias de que Cataluña y Euskadi pasen a ser consideradas como naciones. Pero me da igual cual sea el ejemplo. Sea para lo que sea siempre he pensado que para poder ser escuchado indiferentemente del tema a tratar, se debe de comenzar desde el respeto y el diálogo. Catalanes y vascos mostraron su intolerancia faltando el respeto al pitar el himno. A mí me enseñaron de bien pequeño lo que significaba el respeto. Yo siempre he acudido a un colegio católico. En él había que rezar una oración justo antes de las clases. Yo, en mi condición de ateo permanecía de pie y callado mientras los que querían rezar lo hacían. El miércoles pasado no les costó nada hacer lo mismo a las aficiones presentes en el estadio de Mestalla.


Pero esto tan sólo lo utilizaba como ejemplo al ser un hecho reciente. No quiero que se interprete el mensaje de este texto como una crítica al independentismo nacionalista. En lo que me quería centrar era tan sólo en la intolerancia. Siguiendo con símiles deportivos podría haber escogido cuando el pasado Marzo nos visitó Turquía para enfrentarse a España en el estadio Santiago Bernabéu y el himno turco también fue pitado o cuando juega un deportista de raza negra y todos los fascistas descerebrados se ponen a imitar el sonido que hacen los chimpancés. La intolerancia es la verdadera lacra de esta podrida sociedad. Personas intolerantes son aquellas racistas, xenófobas, homófobas, sexistas, fascistas, etc…Personas que en definitiva no merecen ser escuchadas y que sobran de la sociedad.


Yo siempre he pensado que se puede conseguir todo, pero desde el respeto. Tanto catalanes como vascos perdieron una gran oportunidad de haber dado un ejemplo de cordialidad y señorío para ser tomados en serio y poder llegar a ser escuchados. Pero ellos no quisieron. Una verdadera lástima.